Desde el pasado 14 de mayo de 2025, todas las personas que tengan contratada a una empleada del hogar están obligadas a realizar una evaluación de riesgos laborales en el domicilio donde se presta el servicio. Esta obligación, establecida por el Real Decreto 893/2024, marca un hito en la regulación del trabajo doméstico en España, ya que por primera vez se impone de forma efectiva el deber de garantizar condiciones laborales seguras en el entorno privado del hogar.
El Ministerio de Trabajo, a través del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), ha puesto a disposición una herramienta digital gratuita para facilitar el cumplimiento de esta exigencia. Está disponible en la plataforma Prevencion10.es y tiene carácter obligatorio. El plazo para realizar esta evaluación finaliza el 14 de noviembre de 2025. La omisión de este deber puede acarrear sanciones, aún por determinar, pero contempladas en el marco normativo.
Un cambio normativo relevante
Históricamente, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales excluía de forma tácita al trabajo en el hogar, reconociendo derechos que en la práctica no eran exigibles. Sin embargo, con la entrada en vigor del Real Decreto 893/2024 y el desarrollo de esta nueva herramienta, la situación ha cambiado de manera sustancial. Ahora, los empleadores tienen la obligación legal de garantizar condiciones laborales seguras, evaluando los posibles riesgos y adoptando las medidas preventivas necesarias.
La novedad reside no solo en la exigencia legal, sino también en el hecho de que esta herramienta oficial, gratuita y sencilla de usar, permite cumplirla de manera accesible. Desde el 14 de mayo, está plenamente operativa y su uso ya no es optativo.
¿Qué permite la herramienta?
Esta aplicación no se limita a recoger datos genéricos, sino que realiza una evaluación específica y detallada del entorno laboral en cada domicilio. Analiza tareas habituales como limpieza, cocina, cuidado de personas mayores, jardinería o manejo de productos químicos. A partir de ello, permite:
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Identificar riesgos concretos: eléctricos, físicos, químicos, ergonómicos o de organización del trabajo.
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Evaluar la gravedad del riesgo y establecer prioridades.
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Determinar plazos para corregir deficiencias y asignar responsabilidades.
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Documentar las medidas adoptadas y generar un informe que debe conservarse en el hogar.
Además, el documento generado es modificable: si cambian las condiciones laborales, debe actualizarse.
Consecuencias de no cumplir
No realizar esta evaluación, o no mantenerla al día, puede acarrear infracciones administrativas. En caso de accidente laboral, el empleador podría enfrentar mayores responsabilidades legales si no puede acreditar haber cumplido con su deber de prevención. Aunque aún no se ha publicado un régimen sancionador específico, el marco normativo ya contempla sanciones por incumplimiento.
Próximos pasos normativos
El Real Decreto también contempla la puesta en marcha de un protocolo de actuación frente al acoso y la violencia en el trabajo doméstico, que deberá publicarse antes de octubre de 2025. Asimismo, se está preparando una normativa para regular los reconocimientos médicos en este ámbito. A esto se suma una reciente sentencia del TJUE (C-531/23), que obliga también a registrar la jornada laboral en el empleo del hogar, lo que evidencia un giro hacia la formalización de un sector históricamente precario.
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